Retos de las fintech frente a la banca tradicional

La banca tradicional ha experimentado un profundo cambio. De hecho, podríamos decir que el concepto de estas entidades, tal y como la entendíamos hace una década, ha sufrido tal evolución que se ha convertido en un ente completamente diferente, con nuevos retos y exigencias por parte de los consumidores. Como respuesta, han surgido también nuevos servicios y formas de proporcionarlos.

fintech

Hace unos años, la banca competía básicamente con otras corporaciones similares, diferentes bancos que en esencia ofrecían una cartera de servicios similar, con condiciones distintas según los momentos económicos. Pero, ahora, la banca ha encontrado un actor más, competidor o aliado según los casos: las fintech.

El nuevo panorama dibujado por la normativa PSD2 otorga un papel muy poderoso a las fintech que cuentan con herramientas hasta ahora solo limitadas a los bancos, por lo que pueden ofrecer servicios de valor añadido a los clientes de productos bancarios y financieros. Las fintech, además, cuentan con un activo fundamental que les permite ganar a la banca tradicional: la innovación. Es la clave para ofrecer al cliente un producto o servicio más eficiente, además de una mejor usabilidad de las plataformas a las que este accede en sus procesos financieros.

Pero, además de su gran ventaja de base tecnológica, las fintech tienen algunos retos por delante a los que hacer frente. Uno de los principales que este tipo de empresas encuentran en España es el nivel de la cultura financiera. Otros países, como Estados Unidos, han evolucionado más en este aspecto, lo que supone que las fintech y las tecnologías que implican están mucho más implementadas y desarrolladas. En este sentido, para que crezca la adopción de la banca electrónica, es fundamental que los ciudadanos cuenten con mayores conocimientos y habilidades para tomar decisiones relativas a su economía.

¿Y qué dos factores son necesarios para que este grado de penetración sea mayor en nuestro mercado? Confianza y seguridad. Dos elementos que el usuario que apuesta por este tipo de soluciones percibe, pero que, además, son clave para los inversores que piensan entrar en las emergentes empresas fintech. Estos los consideran garantizados mediante la regulación. En este sentido, la banca, dada su larga trayectoria, cuenta con la ventaja de estar mucho más regulada, un puntal clave para generar confianza y tranquilidad. Pero las fintech tienen como aliado la nueva normativa PSD2, que ha abierto para ellas todo un mundo de posibilidades y de oportunidades de negocio.

Además, en este campo, pueden contar con aliados como Camerfirma, que les ayudarán a cumplir con los requisitos de la regulación europea, para poder dar una garantía absoluta a sus clientes y asociados.

En esta línea, un reto importante al que se enfrentan las fintech en este momento es liderar el campo de las regtech, que son básicamente aquellas empresas que crean soluciones para ayudar a resolver los procesos regulatorios de las compañías financieras, mediante tecnologías como big data, cloud o blockchain. Las fintech, si son competitivas en este ámbito, y dado que su base es la innovación tecnológica que permite garantizar velocidad, agilidad o flexibilidad, pueden ser un colaborador clave de la banca tradicional, que puede llegar a apostar por externalizar este tipo de servicios.

Esta colaboración entre la banca y las fintech repercutirá al cliente final ya que garantizará una mejor identidad de los clientes, y por tanto, aportará beneficios en cuanto a seguridad y control del fraude, lo que significará una mayor seguridad en los medios de pago.

Además, las fintech tienen que ser capaces de aportar servicios que, en tiempo real, puedan solucionar a los usuarios las necesidades que tienen diariamente –y en las que requieren agilidad- en cuanto a procesos financieros. Por ejemplo, realizar una transferencia a través de un smartphone. Este ha sido el reto de la banca tradicional y las fintech que sean capaces de liderar la carrera del tiempo pueden convertirse en los partners perfectos de los bancos.     

El número de aplicaciones que ofrecen servicios de gestión económica, de banca móvil o de servicios crediticios cada vez es más numeroso. Si quieren ser las elegidas, las fintech tendrán que ser capaces de dar respuesta a las necesidades de gestión y regulatorias.

Aquellas fintech que encuentren las vías para ser las más innovadoras en sus tecnologías, que puedan anticiparse a las necesidades de los usuarios y que garanticen un cumplimiento regulatorio que transmita seguridad absoluta a sus clientes o partners son las que sobrevivirán en un entorno cada vez más competitivo.